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Vozsglo21

Documento histórico en el mes de aniversario de la fundación del Partido Comunista de Chile

El internacionalismo del PC

volodia 

Volodia Teitelboim, senador y dirigente del PC de Chile, en el año 1971 asistió al IV Congreso del Partido Comunista de Venezuela en representación de los comunistas chilenos.

Su discurso, a juicio de los comunistas venezolanos, es uno de los recuerdos más gratos. "Fue una intervención que orienta, da perspectiva y alienta nuestra lucha."

A continuación reproducimos los párrafos más resaltantes de las palabras del camarada Volodia.

 Raul Donoso-Vozsiglo21

 

DISCURSO DE VOLODIA TEITELBOIM, DELEGADO DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHILE ANTE EL IV CONGRESO DEL PARTIDO COMUNISTA DE VENEZUELA EN 1971.

 

¿POR QUE VINIMOS?

 

Porque somos un partido patriótico e internacionalista a la vez. De todos modos nos preparábamos para asistir. Pero cuando supimos de vuestros dolores, angustias y desgarramiento –que en cierto sentido y medida afectan a todo el cuerpo de la revolución latinoamericana—nuestra voluntad de participación se tornó más fuerte. Si nuestros hermanos están en dificultades –nos dijimos—razón de más para hacernos presentes. Por eso estamos aquí.

 

Hemos venido no para intervenir en vuestros asuntos. Sabemos que son ustedes mismos los llamados a resolver los problemas del Partido venezolanos. Ustedes hallarán energías e inteligencia para hacerlo.

 

NUESTRA FRATERNIDAD

 

Hemos venido simplemente a expresarles nuestra fraternidad, y desearle buena fortuna en la nueva etapa de la empresa que ahora comienza, y a robarles un tiempo para contarles nuestras cuitas y alegrías, cómo andan las cosas en Chile, cuáles son nuestras ideas sobre los problemas comunes que nos preocupan en calidad de comunistas, los cuales a fin y al cabo tienen una cuota de responsabilidad solidaria por lo que acontezca en el Continente y también en los destinos de la revolución mundial.

 

Y también hemos venidos para agradecerles. Queríamos darles las gracias por las manifestaciones solidarias que en Caracas y otras ciudades de Venezuela han vibrado con Chile, con la Unidad Popular con nuestro pueblo, con nuestra causa.

 

EN CHILE HA COMENZADO UNA REVOLUCION

 

Necesitamos ese apoyo. Un grupo sedicioso inframinoritario y desesperado conspira sin perspectiva y fragua nuevos asesinatos políticos. Hay una campaña hostil y de desinformación fuera de nuestras fronteras. Por eso pedimos que los pueblos sean la voz de nuestra verdad, nuestro escudo. Pues una mano ayuda a la otra y unidos somos invencibles.

 

No se trata de un gobierno reformista más. Ahora es el pueblo quien ha iniciado la toma del poder. Llegó a la Presidencia de la República, contra todos los dogmas de los Sumos Pontífices de la Revolución Verbal que decretaban la prohibición e imposibilidad absoluta de acceder al Poder si no era a través de las armas.

 

No he visto aún ninguna autocrítica verdadera en que reconozcan la magnitud del error, el desplome vertical, el desplome vertical de su disparate pomposo, el fracaso del subjetivismo instituido en ley sociológica, la candorosa ignorancia de la realidad convertida en principio rector metafísico y furibundo expediente de acusación contra los Partido Comunistas.

 

¡Qué lluvia de epítetos: conservador, arterioescleróticos, iluso, etc.! El Partido Comunista de Chile fue superadjetivado. Su delito: proponer una unidad amplia, que abarcara a todo el pueblo, un camino que fuera resultante y corolario de caminos, porque el triunfo del pueblo chileno es algo infinitamente más grande y complejo que una victoria electoral. Las urnas representan un momento de cristalización dialectico. Son el punto nodal de un proceso prolongado en que la carga acumulativa de todos los combates, de todas las empecinadas siembras de conciencia y organización con el surco de las masas de nuestro pueblo, de toda la sangre vertida por el proletariado, los campesinos, los estudiantes, y los intelectuales a través de más de un siglo; lapso durante el cual la diversidad de tácticas ha recorrido una gama rica y variadísima de formas de luchas, todo ello determina un salto, el paso a una calidad nueva, el puente en el tránsito social a un régimen diferente. Por lo tanto, sería erróneo ver en los chilenos meramente un triunfo de la así llamada vía electoral. Sería como atender sólo al instante en que nace la criatura, sin atribuir importancia a su tiempo mucho más largo de gestación, sin lo cual no habría nacimiento ni criatura. Debo decir que esa criatura de varios padres. Tiene 6 reconocidos y legítimos, los partidos que componen la Unidad Popular.

 

EL PAPEL DE LOS COMUNISTAS

 

Pero no puede tampoco echarse al olvido el muy señalado papel imprescindible que han jugado los comunistas chilenos como parte esencial en la programación y la realización del proceso que llevó al resultado del 4 de septiembre. Sin su presencia, participación y trabajo no podría concebirse una victoria.

 

Construir la unidad del pueblo ha sido obra paciente, que ha conocido cien derrotas antes de lograrse. Vivimos una ilegalidad de 10 años. En las sombras clandestinas, en largas reclusiones de las cárceles y de los campos de concentración, el Partido, aparentemente acorralado, meditaba en el camino de la unidad de todos para derrotar a la reacción y al imperialismo. Y trabajaba en las minas, en las fábricas, luchaba en las calles, en las universidades, por levantar los cimientos del retorno del pueblo a sus derechos.

 

Nació así la unidad obrera, la clase más golpeada, más revolucionaria y un día se estructuró la Central Única de Trabajadores como una unidad representativa de los proletarios. Ellos son la piedra angular del Partido Comunista de Chile.

 

Siempre tanto el la base como en las direcciones locales, regionales y nacional del Partido el peso específico de su militancia es predominantemente proletario, aunque enriquecido con la diversidad humana que imprimen a sus filas el enrolamiento de los mejores hijos del pueblo, del o más granado de la nación en cuanto a mujeres, juventud, intelectuales, capas medias.

 

No hay en nuestras filas, por supuesto, afiliados con privilegios. Todos deben aceptar el programa, los estatutos, asimilar la ideología marxista leninista. Nadie entra con un puñal bajo el poncho. Nadie llega al Partido para hacer carrera o escalar posiciones. Y si alguien se desliza por la puerta falsa del personalismo y la ambición, si alguien viene por lana no tardará la hora en que salga trasquilado. Porque lo nuestro es una concepción de la vida, del mundo, un servir al pueblo, a la patria, al hombre, que presupone necesariamente una actitud moral.

 

OBREROS E INTELECTUALES

 

Estamos muy orgulloso de nuestra magnifica clase obrera que es la columna vertebral de la Unidad Popular y de nuestro Partido; pero también de nuestros limpios y desinteresados intelectuales comunistas. No existe conflicto alguno a este respecto. Pablo Neruda, por ejemplo, es una gloria no sólo de nuestras letras y de nuestra cultura, sino también del Partido Comunista, de los trabajadores, de la Patria entera. Es un militante disciplinado, un miembro de nuestro Comité Central, que tiene el cariño, el respeto de todos los camaradas, pero él a su vez es profundamente celoso del carácter en esencia proletario del Partido. Lo mismo vale esto para todos los trabajadores en el campo de la cultura, maestros, artistas, escritores, investigadores, profesores universitarios, profesionales y funcionarios del aparato gubernamental.

 

ADULTOS Y JÓVENES

 

En el fragor del combate, bajos las banderas enlazadas del marxismo y de nuestra Patria, el PC de Chile, el primero de la izquierda por su influencia sindical, en los círculos intelectuales, entre las mujeres y los pobladores, el de mayor votación popular, ha superado la barrera de los 100.000 militantes.

 

Nuestras juventudes comunistas cuentan hoy también con la cantidad de afiliados que las convierte en la organización juvenil más potente de Chile. Son 40.000 muchachos y muchachas chilenas que luchan codo a codo junto al Partido, día tras día, anudados en una unidad férrea e indestructible.

 

Todos ellos con fidelidad y entereza observan la línea política del Partido, aplicándola en su campo de actividad de modo vivo y creador, conforme a métodos y estilos propios de su edad. Con una organización. Con una organización donde la autonomía no es pugna sino integración. Son juventudes combatientes, fervorosas, entregadas de lleno  a la construcción del nuevo Chile que saben luchar, estudiar y cantar. Avanzan junto con las promociones maduras, con el pensamiento claro de que entre todos están haciendo la Patria del mañana. Para ellos el motor de la historia no lo mueven las querellas generacionales, sino la lucha de clases y de los pueblos; abuelos, padres, hijos y nietos que militan en la misma trinchera de la Revolución.

 

El uso sistemático y normal de la autocrítica y la crítica permiten mantener la casa limpia y aireada. Se discute cada día; pero al final de cada reunión se adopta una resolución obligatoria para todos. No somos partidarios de mantener indefinidamente sin solución las cuestiones conflictivas. No dejamos que se acumulen las diferencias hasta el que baúl se llene y sea entonces difícil cerrarlo. Preferimos el método de la ventilación diaria en el hogar del Partido en una atmósfera fraternal, constructiva y sana.

 

LENINISTAS

 

El PC de Chile creemos que es una fuerza nacional y revolucionaria precisamente por su estructura y conducta leninista, que ha defendido y desarrollado su unidad sin permitir la aparición de fracciones, eliminando el reformismo, las desviaciones de derecha y de izquierda, el espíritu de la colaboración de clases, cuidando su carácter revolucionario contra todos los embates de los que quieren convertir el Partido Comunista en otra cosa.

 

Estamos por la apertura de la conciencia y enriquecimiento de la mente del comunista a todas las verdades, pero dentro de una columna vertebral de principios, de definiciones concretas, sin las cuales desaparece no sólo el Partido, sino que naufraga en la ambigüedad y en la ausencia de límites todo movimiento revolucionario.

 

La organización revolucionaria creada por Lenin permanece vigente en sus líneas generales. La vida y las realidades específicas de los diferentes países imponen por supuesto adaptaciones de formas y métodos, pero no pueden comprometer la médula misma de la organización ni menos la existencia del Partido, como tampoco su filiación, fisonomía e ideología claramente comunista.

 

Es un Partido también nacional por su origen, formación, desarrollo, por su conducción política entregada a sus propias manos. Sólo su dirección y sus propios militantes son los autores y responsable de la elaboración de su línea, de su estrategia y de su táctica, de la aplicación de ella en la línea larga y en la coyuntura diaria. Pero a la vez, si este Partido independiente y soberano no es una isla dentro del mar de la revolución, sino parte, segmento de ella, se enraíza en toda su historia de la revolución mundial y no puede negar la significación majestuosa de la Primera revolución socialista, la Revolución de Octubre, que abrió una nueva era; ni en las otras que triunfaron posteriormente, ni por supuesto la primera revolución triunfante de América, esa que habla nuestra lengua, la Revolución Cubana. Ningún comunista puede declararse al margen del gran pleito contemporáneo entre capitalismo, declararse neutral, pretender condenar por igual al imperialismo norteamericano, agresor del Vietnam y a la Unión Soviética, defensora del Vietnam; porque no existe una tercera posición y ser antisoviético es ser anticomunista y antisocialista.

 

VAMOS AL SOCIALISMO

 

El gobierno popular hará la revolución en el campo social, educacional, de la salud, en el frente económico, industrial, bancario, agrario, en la vivienda y en la cultura.

 

Hará lo grande y también lo pequeño. Empezó a dar medio litro de leche a todos los niños, en un país donde más de la mitad de la infancia nunca la tomaba y estaba desnutrida. Empezó a mostrar así a las madres desconfiadas respecto del marxismo y perturbada por la propaganda mentirosa, que veían como la destrucción de la familia y el monstruo que les arrebataría los hijos de los brazos ”para enviarlos a Rusia o a Cuba”, que por fin empiezan a ser verdad en Chile aquello de que en nuestro país, como en el socialismo, habrá un sólo privilegio: el niño.

 

Nuestra política internacional es de paz, de relaciones amistosas con todos los pueblos y naciones del mundo. No pretendemos exportar ninguna revolución, tampoco aceptaremos jamás la importación de la contrarrevolución.

 

Vamos al socialismo. Llegaremos a él y con el apoyo de todo el pueblo organizado hoy en los 15.000 Comités de la Unidad Popular, que está dispuesto y preparado para defender su gobierno, para colaborar con él en todos los órdenes y niveles.

 

La reacción está desesperada por el rápido avance del proceso de cambios en Chile. Un sector golpista y sedicioso está resuelto incluso al crimen, como ya lo hizo con el General Schneider. Pero lleva todas las de perder. Está aislada y se revuelca en la impotencia. Sin embargo, el pueblo tiene que dormir con un ojo abierto, vigilando siempre.

 

Chile necesita de apoyo de todos los pueblos. Requiere el apoyo de los trabajadores, del movimiento de avanzada del pueblo, de los comunistas de Venezuela. Estoy seguro que ustedes tomarán en sus manos esta tarea.

 

Fuente: PCV cuarto congreso, documentos y resoluciones, 23 de enero de 1971, páginas 295 a la 301, Secretaria Nacional de Propaganda.

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