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Vozsglo21

UNA MIRADA A LOS ACTUALES BAJOS FONDOS

 Por Manuel Solís

 REGENTES- CAFICHES-CAMPANILLEROS Y MARACAS DE LA ACTUALIDAD

 Hoy los telcomic-television.jpgelevidentes ocasionales como yo de pronto nos pegamos a la pantalla del televisor cómo con “cemento duco”  para escuchar cómo, una tal Kel  hija de Argandueña y Caldero grande, ventilaba sus asuntos privados y familiares, mientras los animadores y conductores del programa de TV dejaban escapar por la comisura de sus labios la saliva de satisfacción farandulera.

 Esto me hizo reflexionar y contar algo del pasado de mi Valparaíso.

 Nacido y criado en barrios populares conviví con mi gente desprejuiciada, recorrí la “seca y la meca” en los laberintos de los barrios porteños. Las visiones que guardo de esos recorridos los comparo hoy, con lo que veo en los programas matinales de la televisión criolla. PORTADA.jpg

 La TV chilena, sobre todo en sus programas matinales de “análisis” de la vida de “artistas y personajes” de farándula o de comentarios del “transantiagojet” me hacen recordar lo que veíamos en los barrios de la calle Clave, de los Siete Espejos, de la calle Colón y alrededores, en el barrio de la casa “plateá”, el de la tía Lucy y del “maricón Raul”.

 Todos esos barrios, como la televisión actual, existían para un público consumidor de placeres, “trabajando” en ellos una serie de personajes cada uno con una función particular.

 Estaban el regente o regenta dueño del burdel, el campanillero (arréglense chiquillas que llegaron clientes!) que también hacia de “mocito” si el “prosti era “rasca” que se  preocupaba que la “ponchera” se vaciara cuanto antes. Las prostitutas o “maracas”(*), las verdaderas “trabajadoras” que, gracias a su nivel intelectual, hacían su mayor esfuerzo para que el negocio se mantuviera próspero y al máximo del rating. Finalmente,  el “fioca o cafiche” que brindaba “protección” y administraba a las explotadas.

 Las maracas y cafiches, los campanilleros y los otros por separado o de conjunto, como en la TV actual, de vez en cuando hacían escándalos de mediana o gran envergadura que eran comentarios de todo el puerto. Eran noticia en los barrios cercanos que se trasmitía al resto de la ciudad que concluían con un aumento de clientes o mirones durante el fin de semana siguiente con mayor compraventa de licores, cigarrillos, profilácticos y “de la buena”….

Todos ganaban, menos el cliente que a menudo se llevaba de recuerdo un par de “ladillas”, la “purgación” o un “chuzaso” del cafiche o  matón de turno.

 ¿Acaso no hay cierta similitud entre ese recuerdo de antaño con lo que nos muestra  la pantalla frente a nuestros ojos?

 Veamos:

Con el propósito de dejar satisfechos a sus clientes, “la prestadora de servicios” como Kel ventila sus trapitos familiares y da cuenta de los dramas que le han ocasionado sus padres genéticos o putativos.

Todo esto, tras bambalinas, preparado por los “cabrones” de la producción y con la activa participación del resto del bajo fondo televisivo.

Según ellos están “haciendo patria”, dan en el gusto a un público ávido de informaciones y entretenimiento que le permitirá reproducir y superar el actual nivel cultural y educacional.

 Pero detrás de todo esto, están los que final y verdaderamente ganan dinero y mantienen el negocio a costa de esta cáfila y sobre todo, mantienen en su beneficio el sistema imperante.

 Valparaíso, 28 de marzo de 2011

 -o-o- 

(*) Maraca.- Desde mi punto de vista, los porteños dieron este apodo a las prostitutas, por el griterío que formaban cuando se ocasionaban riñas en los locales o en el exterior, comparable al ruido del instrumento musical.

 

 

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pedro diaz rojas
28/03/2011 a las 15:27
pedro diaz rojas dijo :

COMPARTO SUS APRECIACIONES,QUE EN EL PUERTO DE COQUIMBO TAMBIÉN APRENDIMOS A CONOCER.

LA CULTURA DE ESTOS TIEMPOS NOS METE EN EL MUNDO DEL FARANDULEO,DONDE LAS PROSTIS DE HOY APARECEN EN LA PANTALLA,O BIEN SON PARIENTES DE AQUELLAS QUE SE PINTARRAJEAN Y QUIEREN DICTAR NO SÉ QUE TIPO DE MORAL A QUIENES MIRAN ABOBADOS.

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